RUTA DEL TEQUILA EN JALISCO: DE TEQUILA A LOS ALTOS

Goza del tequila en su tierra natal, asiste a su proceso de elaboración y admira la belleza del Paisaje Agavero, esa franja jalisciense considerada Patrimonio de la Humanidad que incluye campos y áreas urbanas.

Tequila

Cinco son los estados que cuentan con la de­nominación de origen para producir la bebi­da mexicana por antonomasia, el tequila. Se trata de Nayarit, Michoacán, Guanajuato, Ta­maulipas y Jaliso. Pero es en este último don­de se encuentran el corazón y los orígenes del famoso destilado. Comienza por conocer el pueblo mágico de Tequila, parada indis­pensable en cualquier viaje tequilero.

Camina alrededor de su Plaza de Armas, luego entra a la Parroquia de Santiago Após­tol, templo construido de tezontle y cante­ra con una portada de inspiración barroca. Frente a la parroquia reconocerás también la Capilla del Calvario, solía formar parte de un antiguo hospital de indios establecido por los franciscanos en el lejano siglo XVI.

Cerca de este conjunto religioso está el Mu­seo Nacional del Tequila, donde puedes aprender sobre la historia y trascendencia de la bebida en la vida local y nacional. Otro recinto cultural que debes visitar es el Museo Los Abuelos, establecido por la familia Sauza en lo que fuera la casa de sus tatarabuelos. El espacio está dedicado a recordar su historia desde el siglo XIX hasta la segunda mitad del XX.

También en el centro se encuentra la Fábri­ca La Rojeña , perteneciente a la famosa em­presa José Cuervo. Pasear por sus instalaciones y probar las margaritas ofrecidas al final del recorrido, es ya una actividad clásica en este pueblo. Tres kilómetros al sur del centro se ubica La Cofradía, otra destilería que además cuenta con un elegante y cómodo hotel, restauran­te, cava, museo e incluso una fábrica de cerámica.

Amatitán

La ruta prosigue hacia Amatitán, en cuyos alrededores se establecieron las primeras destilerías de tequila hace cinco siglos aproximadamen­te. Esta zona forma parte del des­lumbrante Paisaje Agavero que la unesco reconoció como Patrimonio de la Humanidad. Admira las pano­rámicas sobre el camino que lleva a la Presa de Santa Rosa, hacia el norte. Ahí puedes pescar mojarras y observar la profundidad de la barranca del río Santiago.

Estando en Amatitán no dejes de visitar la Parroquia de la Inmaculada Concepción, que además de su fachada de origen virreinal guarda en su interior las pinturas de los Cuatro Evangelistas realizadas por José Clemente Orozco. Su atrio tiene un piso de laja diseñado por el reconocido arquitecto jalisciense Luis Barragán, quien también realizó el Mural de las Bienaventuranzas labrado en la parte trasera del recinto.

En una de las orillas del pueblo hallarás la antigua Hacienda de San José del Refugio, fundada en 1870. Hoy se trata de la fábrica de tequila Herradura, una de las más importantes de la industria en términos históricos, comerciales y de calidad. También es la última parada del tren Tequila Herradura Express, ese que parte del centro de Guadalajara y realiza un viaje de aproximadamente diez horas. Cuando visites la hacienda, admira las viejas tinas de fermentación excavadas en la roca viva, y presta atención a los amates centenarios que adornan sus jardines.

El Arenal y Guachimontones

El Arenal, un pueblo rodeado de antiguas fincas tequileras. Ahí es imprescindible que conozcas las haciendas de Huaxtla, Santa Quitería y  La Providencia. Un poco más al sur te encontrarás con Guachimonto­nes, una sorprendente zona arqueo­lógica del occidente de nuestro país.

Su nombre hace referencia a las grandes construcciones cónicas que alguna vez formaron parte del centro ceremonial levantado por la cultura de Teuchitlán, desarrollada entre el año 350 a.C. y el 350 d.C. El sitio está ubicado sobre las laderas del Volcán de Tequila y se caracteri­zó por la presencia de esas estructu­ras circulares, así como de un ritual cívico-religioso dedicado al dios del viento: el del palo volador (con un único danzante sagrado que imitaba el vuelo de los pájaros en lo alto).

Destaca el Círculo 2, cuyo diáme­tro mide más de 100 metros y aún conserva su forma cónica de tre­ce niveles. Otros guachimontones, un par de juegos de pelota y varias estructuras adicionales revelan la grandeza de un mundo desapareci­do, uno en el que sus antiguos habi­tantes explotaron la obsidiana y rea­lizaron figurillas antropomórficas.

Los Altos de Jalisco

No olvides darte una vuelta por la Des­tilería Río de la Plata, fábrica inaugurada en 1943. Si decides proseguir con tu camino ha­cia Los Altos, no vas a lamentarlo. Los paisajes de esa demarcación también están hechos de campos de agave. Te encontrarás destilerías tradicionales, como la de Don Julio en Atoto­nilco, o Hacienda Vieja y Tequila Cazadores en Arandas. En esta última, se utiliza la músi­ca de Mozart para lograr mayores rendimien­tos y armonía en el proceso de fermentación.

Una excursión al Volcán de Tequila, donde puedes practicar ciclismo de montaña, escalada en roca y campismo.

La experiencia José Cuervo Express, un viaje en tren desde la capital hasta Tequila para visitar la Fábrica La Rojeña.

Las salidas que organiza La Cofradía por los alrededores: ya sea a las minas de ópalo de Magdalena o a la zona arqueológica Guachimontones.